martes, 27 de octubre de 2020

Entrevista a la VOZ de Sanem


Hace unos días, hablando con una buena amiga, la dueña de este blog, le comenté  las ganas que tenía y lo que me encantaría entrevistar a la VOZ de Sanem. Mi amiga, que está más para allá que para acá removió cielo y tierra y, mediante uno de sus álter ego (no os puedo decir cuál), contactó con Sanem y le solicitó esta singular petición de entrevista. Por supuesto, Sanem, que es un alma dulce, cándida y le encantan los experimentos... ¡aceptó participar en el juego! Así que aquí me tenéis... con cuaderno en mano, móvil con GPS activado y perdida con el coche en esta gran ciudad que es Estambul. Me dirijo a Firk'i Harika, lugar donde se ha concertado la entrevista. Sanem me ha prometido que nadie nos molestará en la Sala de Reuniones y que su VOZ está de acuerdo en ser entrevistada. Así que, chicas... ¡qué emoción!

He entrado por las puertas deslizantes de cristal y tan sólo por eso ya me siento viva. Una especie de gusanillo se ha apoderado de mí y las expectativas que me he creado... siento que se van a cumplir.
Antes de subir a la agencia por las escaleras, he mirado hacia mi derecha al llegar a la que antes había sido la editorial de Yiğit y me he encontrado con que el espacio ha sido ocupado por una empresa de diseño de interiores y arquitectura. He mirado para otro lado. Aquel sitio me recuerda al principio de una crónica de una muerte anunciada. ¡Que le den a Yiğit!
He continuado mi camino y ha salido a mi encuentro una jovencita que está en prácticas. Cara nueva, nadie de los que conocemos de Firk'i Harika. La chiquilla -que no puede tener más de dieciocho o diecinueve años- me ha saludado alegremente y me ha conducido a la sala de reuniones. No he podido evitar sonreír, en esta sala se han mantenido muchas y diversas sesiones de brainstorming.
He cruzado la puerta de cristal y Sanem ya estaba esperándome. Está tremenda. No os podéis hacer una idea de lo guapa que está y de lo embarazadísima que está en estos momentos. Me he frotado las manos mentalmente.
-Buenos días, Sanem -le he dicho.
-Hola, buenas días, ¿Montse, verdad?
-Sí, soy Montse. Gracias por recibirme. ¿Crees que a tu VOZ le importaría contestarme una serie de preguntas?
-Bueno, has venido aquí para eso, ¿cierto? Haré de intermediaria, de otro modo... sería imposible -dijo con la voz cargada de risa contenida y esa sonrisa en los labios que, según Can, ilumina el mundo.
-Bueno, pues si no es mucho pedir... ¿puedo comenzar?
(«Estoy preparada. Que dispare.»)
-Dice que adelante -contesta Sanem.
-Pues, vamos allá... 
He abierto mi cuaderno con las preguntas que previamente había preparado y he soltado la primera después de encender la grabadora.
-¿Tienes nombre propio?
-No. Aunque Can suele llamarme señorita Meticona o doña Metiche. («Buena pregunta. Tendré que decirle a ese marido nuestro que me bautice. No somos cristianos, pero es para que me entiendan por allá...»)
He visto a Sanem morderse los labios y contener una sonrisa. Ese gesto me ha escamado. Me he dicho que he de observar reacciones. Pudiera ser que no me contestara todo lo que su VOZ suelta por la boca imaginaria que supongo ha de tener.
-¿Desde cuándo existes?
-Huy, eso es curioso. Esto lo contesto yo, no lo dice ella -ha anotado la propia Sanem-. Apareció a las pocas semanas de conocer a Can. Hasta ese momento, jamás se había manifestado. Luego desapareció y volvió a aparecer al día siguiente de volver Can de su año errante.
-Entiendo. Ehhh, señorita Meticona, perdón, pero es que no sé cómo dirigirme a ella, así que creo que usaré uno de los motes de Can, si no le importa. ¿Hay alguna cosa que nunca le habría gustado oír?
-(«A ver cómo contesto a esto. ¿Gemidos? ¿Palabras empalogosas susurradas en la oscuridad o bastante subidas de tono en algún que otro momento álgido del asunto?»)
No sé yo, mi impresión, ¿vale? Sanem se estaba poniendo como la grana.
-Nooo, nada reseñable («¡Mentirosa!») -responde finalmente. 

Nota mental: Algo se me escapa y no quiero ser mal pensada, pero esta entrevista tiene las respuestas sesgadas.

-¿Hay alguna cosa que le gustaría oír y aún no lo ha hecho? -he preguntado a continuación.
-Sí. Está esperando una disculpa de Can. El otro día dijo algo bastante inconveniente hacia ella y terminó arrojándole un almohadón. («Apuntó bien, lo juro. El almohadón siguió el camino correcto. Otra cosa es que sea un ente imaginario y me atravesara. Lástima que no soy tangente, le habría devuelto el almohadonazo.»)
De nuevo esa sonrisa en los labios de Sanem. Esa vez se ha tapado la cara, pero no ha podido evitar que yo la calara. Ya sé de qué va el juego. No dice todo lo que su VOZ realmente me responde. Esta entrevista no marcha bien, nada bien. Así no llegamos a buen puerto. En fin, tengo que continuar porque aún me quedaba mucho que preguntar.
-¿Te gusta Can Divit?
-Muuucho. Es un hombre de lo más interesante. Añade que muchas veces es de lo más divertido e imaginativo, pero que no lleva nada bien que la escuche. Dice que ya no puede meterse con él como antes y que espera que esta etapa pase rápido. Quiere volver a ser muda para él. 
-Entiendo. ¿Te gusta Can Divit para Sanem?
-(«¿Está de guasa? ¿Cómo no va a gustarme? Es tu kral. La verdad es que, de ser corpórea iría babeando detrás de él todo el rato.») Le encanta Can, te lo aseguro. («Ese culo prieto, esos músculos, ¿realmente es tan cálido como parece, Sanem? Uno de sus abrazos debe de ser como estar al lado de una estufa en invierno.») 
Me ha parecido oír un «Para ya» de labios de Sanem. Espero que no me la esté colando. Los lectores de esta entrevista no se lo merecerían.
-¿Cuál es tu «relación» con él?
-¿La relación de mi VOZ con Can? Buena pregunta, ¿qué dices, querida? -le pregunta Sanem-. Dice que es maravillosa, que Can es un hombre único y extraordinario.
De nuevo he oído un «Cállate» entre dientes. Empiezo a volverme loca, esta entrevista no está resultando para nada como creía.
-¿Te gusta que Can también te oiga?
-No, definitivamente, no.
-Esta pregunta es para ti, Sanem, ¿te ha puesto celosa con su «relación»?
-No, por Dios -contesta Sanem-. A decir verdad escucharles a ambos es muy divertido. A Can lo desquicia y yo no puedo evitar contener las carcajadas. Es de lo más inoportuna y Can ya no sabe cómo esquivarla. Está deseando que dé a luz y reza para que, en ese momento, vuelva el silencio. Aunque, aquí entre nosotras... -dice Sanem apoyando los codos sobre la mesa y apoyando las manos en la cara-, me da que la va a echar mucho de menos si alguna vez deja de oírla.
Ahora el turno de sonreír ha sido mío.
-¿Has abandonado alguna vez a Sanem?
-Sí. De alguna manera está ligada a Can. Si él no está... ella tampoco. 
-¿Contesta la VOZ o contestas tú, Sanem?
-Ambas.
-¿Quién te cae mejor Sanem o Can?
-Soy la voz de la conciencia de Sanem al parecer, pero tengo un secreto que sólo yo conozco y que no puedo revelar, al menos de momento, quizás alguna vez pueda hacerlo o quizás no. Todo se verá. Y no sigas por ese camino o tendré que irme. Pero, contestando a tu pregunta... A Sanem la adoro y de Can estoy irremediablemente enamorada. («Aunque, últimamente, he de decir que el chico rubio que está diseñando la ampliación de la casa tiene un... ¿cómo dicen en España? ¿Un buen polvo?»)
¡Wow! ¿Qué ha pasado? Sanem se ha incendiado. En mi vida había visto a alguien con semejante sofoco. ¿Se encontrará bien? Le he preguntado y me ha dicho que sí, que continúe. Y eso he hecho, pero estaré atenta. Esos bochornos tan inesperados en una embarazada pudieran ser un síntoma de otra cosa.
-Ehhh, tengo algunas preguntas más. Tus consejos ¿son para ayudar o meter cizaña en el asunto?
-Definitivamente, para meter cizaña. Me encanta caldear el ambiente y Can es la mar de divertido cuando está caldeado. Sus explosiones son épicas. 
-¿Hay algún momento en el que te habría gustado aparecer pero no pudiste hacerlo?
-Hay muchos, pero no puedo manifestarme si Can no anda cerca. No entiendo por qué. Durante el año que estuvo lejos debí hablar con Sanem en más de una ocasión, pero estaba silenciada por poderes que van más allá de la conciencia. Soy la que soy y cuando Can está lejos... soy como el Genio de la Lámpara de Aladino, me mantengo encerrada en un espacio chiquitín del cerebro de Sanem.
Interesante la respuesta. La subrayaré mentalmente cuando haga la transcripción.
-¿Qué consejo le darías o le habrías dado a Sanem sin que te «pidiera consejo»?
-De haber podido, le habría sacado billete de avión y la habría enviado en un avión a España, adelantándola a Can para que realmente estuviera en aquel puerto el día que bajó a por provisiones. ¿Cómo leches sabes eso? -la pregunta es de Sanem-. Se te olvida, querida, que además de ver... sé leer. Ese «Cuaderno de Bitácora» es mucho más revelador de lo que crees y muchas noches en las que has estado dormida pero ellos despiertos he acompañado a Can en sus desvelos nocturnos. ¡Qué hombre! ¡No se agota! ¡Tiene batería para cientos de años, es como el conejito del anuncio cuando le ponen las pilas Duracell!
No he podido evitar reírme. Os lo juro. La VOZ de Sanem es de lo más divertida y, en esta ocasión, no he tenido la sensación de que Sanem se guarde parte de lo expresado por ella.
-¿Qué le dirías a Can sin que venga a cuento?
-Ufff, ¿me queda alguna burrada por decirle? ¡Creo que no!
-Esta pregunta es seria. ¿En qué otra cabeza o cabezas le gustaría estar y porqué?
-Sin lugar a dudas, en la de la madre de Can, en la de Hüma. Can no lo ve o igual no lo quiere ver, pero esa mujer ha sufrido mucho más de lo que ha hecho sufrir, así que puedes hacerte una idea.
Buena reflexión. Hüma no es del agrado de casi nadie aunque tiene una buena defensora en la amiga que me ha prestado el espacio de este blog para esta singular entrevista.
-¿Hay algún momento del que se arrepiente de haber «hablado» o de no haberlo hecho?  
-No me arrepiento de no haber hablado, lo que me arrepiento es de no poder haber sido escuchada en aquella ocasión. Lo fui diez minutos tarde, diez minutos. Eso duró el tiempo que ella tardó en escucharme y menudo embolado se montó por culpa de ello. Por si te lo estás preguntando porque no das con la respuesta... el momento hospital tras enterarnos de que Yiğit había quedado parapléjico. Sanem estaba tan obcecada con lo que estaba sucediendo que no fue más allá. No escuchó a nadie, ni siquiera a mí. De haberlo hecho... no se habría dado siquiera esa conversación en aquel infierno de pasillo.
-¿Nunca sospechaste de Yiğit? ¿Por qué no le advirtiste antes o lo hizo en el momento que volvió Can?
-Porque yo sólo puedo hablar cuando algo concierne directamente a Can. Si él no está involucrado... no aparezco y si alguna vez puedo hablar al respecto en lo que a terceros se refiere... puedo no ser escuchada. Ya se vio en ese hospital.
-Entiendo (o quizás no entiendo pero me hago una idea). ¿Qué pasará ahora que Sanem y Can son felices y van a ser padres?
-Que tengo la loca idea de que pueda convertirme en la VOZ también para ellos. Ser la VOZ que escucha Can es muy divertido aunque no me guste. Imagina si, además, pudieran escucharme los críos. ¡Me lo pasaría bomba, mejor que los chavales de los '50 con una tiza y marcas en el suelo!
-Voy a concluír con una pregunta más. Cuando desapareces... ¿Te vas de «retiro»? ¿A un Spa?
-¡Ojalá! Cuando desaparezco... no es que lo haga realmente. Simplemente es porque me silencian. Alguna vez, igual tu amiga me deja hablar en sus fics y puedo hablar de qué soy realmente. De quién soy. Hoy aún no ha llegado el momento de desvelar mis secretos. Ha sido un placer conocerte. («¿Sanem?) Mmmm («Me gusta la amiga de Elf. No la pierdas de vista.») Puedes volver cuando quieras. («Para la próxima que se traiga a la dueña del blog. Con ella me comunico mejor. No te necesito de intermediaria, pero eso es un secreto más de los míos que nadie tiene por qué saber, tamam?».)

Pues nada, hasta aquí hemos llegado. Me he despedido cordialmente de Sanem y he salido de la agencia, pero lo he hecho con la sensación de que me han timado con la entrevista. Una lástima no haberme tropezado con Can ni con ningún otro aunque simplemente hubiera sido para saludarlos desde lejos, ¿dónde se habrán metido todos?

Como digo, hasta aquí todo. Elf y yo os deseamos #FelizMartes. 

Ha sido una locura de entrevista, lo sabemos, pero esperamos que os haya resultado divertida. Un beso enorme, chicas. Yo espero volver por la mañana con la reseña del episodio 15 de «Sen Çal Kapımı».


lunes, 26 de octubre de 2020

Sen Çal Kapımı - Bölüm 14


Buenos días, chicas.

Sí, ya lo sé, llevo retraso de un capítulo. Lo siento... la vida no me da para más, 🙏 Así que no os voy a entretener mucho y vamos con el análisis del episodio 14 de esta serie que, al menos a mí, me está devolviendo la poca fe que me quedaba en los «dizi» turcos. Por cierto, un apunte, estoy escribiendo esta reseña sin haber visto el episodio 15, tenedlo en cuenta al leerla, please.

Bien, pues vamos al lío... 

Nos dejamos a Serkan a punto de caramelo para el inicio de una profunda crisis existencial.
-Muy buen análisis, Elf. Estoy hundido. No sé qué he hecho. Sólo sé que no quería hacerle daño y creo que no he podido hacerle más.
-Lo sé.
-¿Crees que en algún momento sabrá perdonarme? Si se entera de la verdad... ¿podrá seguir mirándome siquiera a los ojos?
-Eso sólo el tiempo lo dirá, Serkan.
Pues eso, que menuda ha liado el pobre de Serkan. A esto se le llama pasar del «Cielo al Suelo en un plis-plás». Pobre Eda. Pobre, pobre Eda. Creo que voy a ir a la sala de al lado a verla.
-No entiendo lo que ha pasado, Elf. No entiendo nada. Me miraba como si yo fuera todo su mundo y ahora mira lo que me ha dicho. Durante unos días me he sentido en el cielo del cielo y ahora estoy metida en el negro abismo del infierno.
-¿Te has parado a pensar que quizás tiene sus motivos?
-¿Qué motivos, Elf? Es que no lo entiendo. Me siguió al centro comercial, me compró el vestido que me gustó y eso no lo hace alguien a quien no le importas un comino.
-Bueno, tú también le compraste un robot bastante gracioso.
-Pues por eso mismo te lo digo. ¿De qué clase de hombre me he enamorado?
(-De uno bastante difícil y complicado, eso seguro.)
-Le hablé de hijos cuando estaba plantando las semillas de mi madre, le abrí mi corazón y me desangré. Es de los pocos que saben qué sentimientos tengo sobre la muerte de mis padres y lo que siento por mi abuela. No entiendo qué ha podido pasar para que se convierta de la noche a la mañana en alguien tan cruel. Me ha hecho mucho daño, Elf, mucho.
En fin, avancemos que no llegamos y nos va a pillar el toro en mitad de la plaza y sin capote ni muleta.

Viendo esta serie, este episodio en concreto, me he sentido como un fontanero que llega a la casa de Esta casa es una ruina y no sabe por dónde meter mano a las tuberías, a las bombas y a los grifos que hay que arreglar. Las conexiones están mal, los tubos están picados y los grifos, ahora mismo los abres y el agua no sale limpia, más bien es un chorro de agua embarrada que lejos de limpiar... enfanga. No sé si me seguís.

Dejando a un lado a nuestros chicos y parándonos en los secundarios es que todo se embarrona más. Por un lado tenemos la pareja de Ferit / Selin. ¡Ay, chicas, ¿qué hacemos con ellos?! Está claro que Ferit se ha desencantado con su ex-prometida, está claro que Selin está dolida por partida doble y, si me apuráis, por triple. Y a ellos se une un tercero en discordia, Efe bey que, sinceramente, ni sé de dónde sale ni sé con qué intenciones reales. Sigo dándole vueltas a si es un infiltrado de la abuela de Eda o un Caballo de Troya de Kaan. Y luego tampoco tengo muy claro si va a ir tras Eda o tras la propia Selin. Os juro que mi cabeza ha entrado en modo conspiranoico y retorcido creando teorías de lo más alocadas.

Y hablando de Efe. La relación laboral con Serkan es, cuanto menos, tensa. Ambos tienen el mismo número de acciones, a ambos tienen una manera muy específica de dirigir una empresa y a ambos les encanta el control si bien creo que Efe es más flexible que Serkan en muchos aspectos laborales. Observar a uno y a otro es una delicia. Efe es un hombre muy observador, bastante detallista por lo que se puede intuir y verlos interactuar va a ser explosivo para el espectador. Ver-veremos cómo se van a desarrollar ambos personajes y cómo se van a interrelacionar. Ese almuerzo fue bastante esclarecedor de lo que nos podemos encontrar en un futuro.

Pero... retomemos a Ferit. Vuelvo con él porque tengo que hablar de Ceren. Ahora mismo mi cabeza es un bombo, os lo juro. No hago más que buscar conexiones nuevas e intentar vislumbrar el camino que quiere llevar Ayse, cosa bastante complicada porque esta mujer es única para sorprenderte. Tengo bastante claro que a Ceren le gusta Ferit y que Ferit ve a Ceren de una manera bastante especial. Salió dolido con el desplante que le hizo la chica por teléfono pero es que hay que entender a la muchacha, se ha sentido como el paño de lágrimas primero de Engin y ahora de Ferit y puede ser que, por ese motivo, fuera tan brusca con Ferit.

En fin, un buen entuerto sentimental por el que está pasando parte de nuestro elenco.
He dejado a Eda sola y he vuelto sobre mis pasos a la sala donde dejé a Serkan. Me lo he encontrado repantingado en el sofá con la cara tapada por el antebrazo. Al oír mis pasos, lo ha retirado y me ha mirado. Sus ojos están inyectados en sangre, lágrimas contenidas, eso seguro. ¿Qué voy a hacer con este chico?
-Serkan...
-¿La has visto?
-La he visto.
-¿Y cómo está?
-Tocada y hundida, como tú. Con la salvedad que tú sí conoces el motivo. ¿Por qué no hablas con ella? ¿Por qué no eres claro con ella y que pase lo que tiene que pasar?
-Porque mientras ella no sepa la verdad... aún tengo la loca esperanza de mantenerme cuerdo. No soportaría que me odiara por algo de lo que no soy responsable.
-¿Y es mejor que te odie por lo que salió de tus labios?
-Es un sinsentido, lo sé.
-Sí, es un sinsentido. Vuelve a hablar con Engin, Serkan. Tantas veces cuantas te haga falta. Es buen consejero, es bastante objetivo y te quiere como a un hermano. No te va a dar ningún consejo sin haber reflexionado. Y olvídate de que no eres lo bastante bueno para ella. Tú no tienes la culpa de lo que ocurrió. Sólo piensa en los momentos buenos, en esa escapada a las cascadas, esa noche bajo las estrellas con la lluvia de perseidas, sus caminatas con Sirius o esa tarde en el cine comiendo palomitas. Eda es buena para ti y lo sabes, quédate con eso y lucha por ella. No hay nada perdido hasta que se pone la palabra FIN en una historia y a la vuestra le falta mucho para eso.
Menudo lío tiene el chaval en la cabeza. Y sus padres no le van a la zaga. Tanto Aydan como Alptekin tampoco saben muy bien como afrontar este desastre que se les ha venido encima. Si analizamos a ambos, nos damos cuenta de que el padre de Serkan va bastante bien encauzado pero Aydan no lo ve tan claro. Otro ver-veremos. Al menos como pareja parece que las cosas entre ellos están estables y se ven compenetrados. Un frente común ante lo que pueda venir. Verlos a ambos en la cocina preparando la cena me puso una sonrisa en los labios. Y sin embargo, poco después, Aydan consiguió arrancarme alguna lágrima cuando mantuvo esa conversación esencial con Serkan. Igual de no haber existido ésta... Serkan no habría finalizado el episodio de la forma que lo hizo: destrozando un espíritu precioso, el de Eda.

Pero volvamos a eso de los frentes comunes. Tenemos uno bastante consolidado, un cuarteto en este caso, el cuarteto femenino que conforman Eda y sus siempre fieles amigas. La simpática e idealista amorosa Melo, la intrépida Fifi y la analista Ceren. Si Eda cae la ayudarán a levantarse o como dice la frase... se tirarán con ella al suelo hasta que ella sea capaz de levantarse por sí sola. Si cae alguna otra... ocurrirá lo mismo.

El punto cómico de este cuarteto en este episodio partió de un dúo: Melo y Fifi con un tercero en discordia: Erdem. Seguir las idas y venidas de Erdem en su conquista de Fifi es de lo más gracioso. Y Melo, además, metida en todos los fregados.

Y hablando de fregados. El momento que Eda comparte con Selin y sus tijeretazos fue liberador (al menos para la segunda). La cara de Eda en ese momento fue de lo más graciosa sobre todo porque venía precedida por la de espanto tras la apertura de la puerta donde la imagen de una Selin con tijeras en mano la dejó descolocada. Empiezo a entender que Selin, ¿no pensáis igual? Pese a todo, no considera a Eda una rival y algo me pone en el camino de que entre ambas se va a fraguar una amistad bastante interesante. Siento cierta pena por Selin, en su intento de recuperar al hombre que creía amar ha perdido al hombre que la amaba. Y la conversación que ambas mantienen en ese momento me da que es crucial para asentar las bases de esa incipiente amistad aunque igual se vio empañada por el descubrimiento que Eda hace cuando ve las fotos cortadas y sin cortar sobre la mesa del salón de Selin.

Pero avancemos que ya vamos terminando. El personaje de Seify y la amabilidad que siempre muestra ante la tía de Eda, Ayfer. ¿No os resulta un tanto «ship»? Estamos de acuerdo en que Seify va la gran mayoría de las veces como espía infiltrado pero ¿qué necesidad tenía de llevarle un pastel? 😏 Pues nada, ahí lo dejo.

Y ya vamos concluyendo. Volvamos para cerrar a nuestra pareja protagonista. Igual me vais a tomar por loca pero... ¿a veces no tenéis la sensación de revivir con ellos a otros? Os pongo un ejemplo: La conversación entre ambos a la salida del restaurante donde tienen ese almuerzo con Efe y el resto de la plantilla del holding. ¿Qué dice uno? ¿Qué dice la otra? Está clara la influencia de Ayse ahí. Tengo la sensación de que va buscando puntos de conexión para darnos lo que no pudo darnos en otra de sus historias, igual me estoy chiflando, pero es la sensación que tengo. Analizad la escena que os digo, revisad palabra por palabra el diálogo y decidme si estoy equivocada. Yo no lo creo. Esa escena vale su peso en oro, sobre todo porque es la antesala de lo que ha de venir y que nos lleva al cénit del episodio, nos lleva a una noche en la terraza de la agencia y donde Serkan va a soltar por su boca las palabras más crueles que ha dicho jamás. Y lo hace sin pestañear, mirándola a los ojos. No tengo que preguntarle qué sintió al pronunciarlas. Quien sepa leer en la mirada lo sabe: fue lo más duro y difícil que ha tenido que decir.
«Lo siento Eda. Para mí lo más importante es el trabajo. Si esta relación continúa, lo perderé todo. Trabajo, carrera, incluso a mí mismo. [...] Ya sabes... Siempre supiste... Yo soy así. Lo supiste desde el principio. Sigo siendo quien era el primer día que conociste, Eda. [...] Yo soy así, Eda. Como dijiste. Soy un robot sin emociones. [...] Lo siento. No funciona. [...] Eda, se acabó [...] Se acabó.»
Y hasta aquí llegamos por hoy. Nos vemos, espero que el miércoles, con el análisis del episodio 15.


miércoles, 14 de octubre de 2020

Sen Çal Kapımı - Bölüm 13

He recibido una llamada. Aydan sonaba bastante preocupada por Serkan. Algo ha pasado, de eso no me cabe duda alguna. Así que he cogido mi móvil de la mesita de noche, he agarrado las llaves de casa casi sin pensar, he guardado ambos en el bolso y he salido disparada de casa subiéndome al primer taxi que he encontrado en la parada. Destino del trayecto: la casa de Serkan.
Mal asunto. Muy mal asunto. Está sentado en el sofá con la vista perdida y parece estado de shock. Me he acercado a él con tiento, intentando que no se sobresaltara y me he sentado sobre la mesita de café. He apoyado mis manos sobre las suyas que descansan en sus rodillas y he logrado que me mirara. Sus ojos, de un color del todo indefinible para mí muestran un dolor muy grande, un dolor profundo que pocas veces he vislumbrado en la mirada de hombre alguno.
-¿Serkan?
-No puedo respirar si ella no está aquí.
-¿Qué ha pasado?
-No puedo respirar si ella no está aquí.
-¿Te refieres a Eda?
Serkan tan sólo ha asentido. ¿Qué ha pasado? Pues ahora lo averiguaremos. Retrocedamos un par de días en el tiempo y veamos qué ha ocurrido desde esa fallida ceremonia nupcial de Selin. ¿Me acompañáis? Pues comenzamos...

El miércoles pasado nos quedamos todas un tanto in albis con la huida de Ferit dejando a una Selin cariacontecida por la inesperada interrupción de su boda. Como no podía ser de otro modo, nuestro chico salió detrás de su amiga dejando a Eda y compañía abandonados. No llegó muy lejos. Cuando quiso echar cuenta ambos habían desparecido y no le quedó otra que volver sobre sus pasos.

La conversación que ambos mantienen bajo la presencia de Alptekim es preciosa y dulce. Ahí vimos a un Serkan cercano y sobre todo con la intención de no jugar ningún juego. Lo que tendría que haber sido y no fue en otra historia. Casi es como una remisión de su guionista que nos está dando una visión diferente de una relación donde no hay medias tintas. Si estás conmigo, estás conmigo. No hay escondite posible.

Me gusta mucho este planteamiento que, hasta ahora, está haciendo mi guionista favorita. Lo siento por el resto que son muy buenas, pero Kutlu es Kutlu. Ha creado una historia preciosa, ha dotado a sus protagonistas de fuerza de carácter y los secundarios son geniales. Del primero al último. 

Ayfer y Aydan, tía de Eda y madre de Serkan respectivamente, son todo un lujo. Sus conversaciones es que no tienen desperdicio, tanto las que mantienen con sus hijos como las que mantienen entre ellas como también las que mantienen con el contrario. El carácter de Ayfer es como más bohemio, el de Aydan más elitista; pero ambas están investidas con un gran cariño hacia los suyos y, lo mejor, no odian al otro. Es cierto que los tienen en cuarenta, por otro lado algo normal si nos atenemos a los hechos, pero creo (espero no equivocarme) que no van a ser los palos que se metan entre las ruedas y hagan saltar por los aires a los conductores de las motocicletas.

Eda ya lo dice...

«Estamos enamorados el uno del otro. Serkan lo está de mí y yo estoy enamorada de Serkan. Lo superaremos todo.»

Lo superarán todo, sí. Estoy segura de ello. Superarán incluso la difícil prueba que han de pasar. Eda no se ve rencorosa, al igual que Sanem, es alguien dulce de espíritu, pero al contrario de ella pienso que psicológicamente es más fuerte. Ver... veremos. La prueba que les va a poner el destino no es fácil de sortear. Lo que hemos visto hasta ahora es pecata minuta para lo que les está esperando a la vuelta de la esquina.

Pero dejémoslos a ellos de momento aparcados y vayamos con Selin. En serio, me dan ganas de guantearla. Se jugó su felicidad al cara o cruz y le salió una moneda juguetona que cayó de canto y salió rodando. No sé qué va a pasar con ella a partir de ahora. Está claro que la puerta de Serkan está más que cerrada y la de Ferit ni siquiera es consciente de que aún está entreabierta. Si me pongo a analizar a Ferit es que tampoco sé muy bien qué hacer con él. Sigo teniendo la mosca detrás de la oreja. Y ese Efe bey que ha aparecido en escena es otro que me tiene muy mosca. Está claro que está encandilado por Eda pero... ¿qué oculta? ¿para quién trabaja realmente? Ocultar, oculta algo pero no sé si es una avanzadilla de la abuela de Eda o quizás el verdadero Caballo de Troya de Kaan. Porque aunque se fue... lo hizo dejando una puerta abierta a un posible regreso. Vuelvo a lo mismo: ver, veremos también con él. Como ver-veremos si es posible que la alianza forjada entre Selin y Serkan sea efectiva para recuperar las acciones vendidas a Efe por la primera.

Vayamos ahora con los padres de Serkan. Los remordimientos están pudiendo con Alptekim. Tanto es así que, en su primer intento de decirle la verdad a Serkan sobre su relación directa (o indirecta) con los padres de Eda, le provoca un amago de infarto. Las antiguas rencillas entre padre e hijo son un gran escollo en su relación y no sé cómo van a arreglar todo el resentimiento que siente Serkan hacia su padre. La muerte del hermano de Serkan (aún no sabemos cómo ocurrió) es un tema espinoso entre ambos y un punto de no retorno, pero lo que está claro es que Serkan quiere a su padre, se preocupa por él y eso es un punto muy bueno a favor de la total reconciliación.

De estos momentos lo que cabe destacar y que para mí fue algo precioso es la preocupación de Aydan por su marido. Recordemos que es agorafóbica, que no sale de casa. En todo momento insta a Serkan a que esté con su padre y asiste al hospital de la única forma que puede: a través de video llamada. Las palabras que le dedica Alptekim me conmovieron: «Sabía que vendrías de un modo u otro». Ufff, los vellos de punta, la piel de gallina. Sensibilidad y compañerismo de casi una vida entre ambos. Una relación que ha pasado por pruebas muy duras y que aún se mantiene en pie.

Pero avancemos un poco más y miremos hacia otro lado. Tenemos la relación de Erdem con Fifi. Algo me dice que vamos a asistir con ellos a una buena comedia de enredos con Melo interviniendo en ella al más puro estilo hada madrina/casamentera. Porque, vamos, no me vais a decir que Melo no se ha dado cuenta de la corrida. Fifi es lista pero Melo, a la chita callando... es ingeniosa y avispada.

¿Y qué me decís de Piril y Engin? Engin siempre sale por patas tras un movimiento hacia delante. Parece la canción de Ricky Martin, por favor. «Un pasito pa'lante, María... un pasito pa'trás», 😂😂😂. El bueno de Engin es que si es necesario se va hacia la Patagonia con tal de no enfrentarse a sus sentimientos. Al menos (o eso creo) ha dejado claro que su preferencia sigue siendo Piril y que Ceren es sólo una amiga.

Mencionemos también a Leila. ¿Qué os puedo decir? ¡Me chifla este personaje! Desde el primer momento me di cuenta de que era un personaje que podía dar mucho juego. Es un alma cándida al lado de un tiburón (éste es Serkan). Sus sentimientos son honestos y su cariño por su jefe es como el de una hermana pequeña. Lo adora pese a que teme su mal humor y ama a Eda porque es la que le hace verlo como humano. Sin ella en la oficina, Leila teme que Serkan vuelva a ser el ogro de antes.

Y regresemos con los chicos. Regresemos con ellos. Todas y cada una de las escenas que comparten en este episodio son dignas de mención, de observación y de análisis exahustivos. No hay conversación banal, no hay intercambio de diálogos que no nos aporten el relumbre de los profundos sentimientos que ambos mantienen hacia el otro. Y no hay escena entre ellos superflua. Esto me lleva a la escena de las cortinas de gasa casi llegando al final. Con una BSO que es una auténtica maravilla auditiva. Ese Who do you love de Marc Lane, Nicholas Carter & Shelley Nelson nos puso en órbita romántica y asistimos a unos momentos íntimos y de pura fantasía auditiva y visual. En serio, no llego a saber qué sucedió realmente, dan a entender sin en realidad mostrar. Lo que nos lleva a que no sepamos realmente si hubo o no «mambo».

-¿Mambo? -pregunta saliendo de su profunda introspección.
-Sexo -contesto con una media sonrisa
-No esperarás que te conteste realmente a eso, ¿verdad? -La sonrisa ha vuelto a sus labios pero no se reflejan en sus ojos, éstos siguen apagados.
-No, no lo espero. Sois turcos. A saber cómo os reproducís. Hay una loca teoría de que sois especiales y lo hacéis vía esporas.
-😂😂😂. Eres muy divertida, Elf.
-No lo soy tanto, pero se agradece el piropo.
Bueno, al menos he hecho que se ría durante unos segundos antes de que la preocupación vuelva a nublar su semblante.

Y llegamos al final del episodio. Llegamos a él de nuevo con enfrentamiento de padre e hijo en una conversación que va a ser trascendental en lo que ha de venir a partir de ahora. Una confesión que, a la vista está, ha sido un golpe duro para Serkan y que nos ha traído hasta este momento. Un momento en el que tenemos a nuestro chico perdido y sin saber qué camino tomar.

He alargado la mano y le he acariciado la mejilla rasposa por su barba de tres días. Los dorsos de mis dedos han recogido la solitaria lágrima que se ha derramado de uno de sus ojos.
-Todo saldrá bien.
-No puedo respirar sin ella -repite otra vez.
-Te recuerdo lo que ella te dijo no hace mucho: «Seré el aire para ti cuando quieras, siempre que me necesites».
-¿Crees que seguirá siéndolo cuando descubra la verdad?
-Espero que sí.
-Esperas. Esperar no es una afirmación contundente.
-No sé qué va a pasar a partir de ahora, Serkan, nadie puede saberlo realmente, pero una cosa tengo clara... Lo que Ayşe une, no lo separa alma humana. Lo que Ayşe une es porque lo ha podido vislumbrar a través del hilo rojo del destino. Los humanos corrientes y molientes no podemos ver ese hilo, ella no sólo puede verlo... a veces lo construye ella misma.

Bueno, pues hasta aquí llegamos. A la espera de ver cómo evoluciona todo esto en una horas. ¿Nos vemos en unos días con el análisis del episodio 14? Sólo espero que no sea con tan poco margen de tiempo hasta la emisión del episodio 15. Un enorme abrazo a todas.