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domingo, 19 de mayo de 2013

A contracorriente

Título:
  A contracorriente
Título original:
  A contracorriente
Serie:
  Familia Boston (2)
Autor/a:
  Noe Casado
Valoración:
  * * * * *
La chica:  Samantha
El chico:  James
Editorial:  Terciopelo (VI Premio)

Sinopsis

Para una mujer como Samantha, perteneciente a una de las familias más ricas del país y que muy pronto sucederá a su padre al frente de los negocios, recibir propuestas de matrimonio es como el pan nuestro de cada día.

Ella, que no tiene un pelo de tonta, sabe perfectamente cuál es el motivo por el que despierta tanto interés. Es la heredera que puede ayudar a un don nadie a dar un salto cualitativo en el escalafón social o sencillamente aportar una buena dote a algún otro heredero deseoso de aumentar su riqueza.

Pero es consciente de que ninguno de la larga fila de «pasmarotes sin sangre» que la invitan a salir, al teatro, a cenar y demás actividades legítimamente correctas ve más allá, no la ven como la mujer que es. Por lo que rechaza diplomáticamente sus propuestas y se ha resignado a estar sola. Ella tiene suficiente con su trabajo y su familia.

Hasta que tropieza con un hombre que es todo lo contrario a lo que está acostumbrada. No es para nada amable, ni considerado, ni la llevará a cenar ni mucho menos al altar. ¡Es perfecto!

Opinión

¡Virgen del amor hermoso subida a la ermita verde! ¿Quién decía esta frase? ¿No fue Lina Morgan? No me acuerdo, pero repito: ¡Virgen del amor hermoso subida a la ermita verde!

No es la primera novela que leo de Noe Casado pese a que, para mi desgracia, no las he leído todas así que no me ha chocado para nada encontrarme con escenas de… muy alto voltaje. Que nadie piense que Noe es de medias tintas, esta mujer es de tintas enteras y no precisamente planas.

Comenzaré diciendo que Noe ha creado unos personajes muy diferentes entre sí y que cuando comienzas a leer la novela tienes realmente que leer nuevamente la sinopsis porque te dices: imposible, estos dos no acaban juntos ni de coña. Vaya novela más rara voy a leerme si nos va a meter una relación que no calza ni con calzador. Señoras, nunca he emitido un primer juicio más equivocado en toda mi vida literaria. A medida que avanzaba por las páginas me iba diciendo: nena, esto promete. Esta historia es diferente, me va a dar más de una sorpresa y me va a gustar. Bueno me equivoqué por poco. La historia prometía y cumplió expectativas. Sorpresas me llevé, y muchas. No me gustó. Me resultó tan atrevida, tan diferente que me encantó. Nada de medias tintas, recordad. Como dice el refrán: Al pan, pan y al vino… mucho sexo. Sexo ardiente y divertido. Original en muchos sentidos.

El primer encuentro en la penumbra, con esa voz a medias de él, con ella atrapada y sin poder hablar ni expresar lo que quiere decir, con esos momentos en los que ves cómo su férrea determinación se va tambaleando… ya hace que sientas que lo vas a pasar bomba con ella. Yo, al menos me lo he pasado genial. Su primer encuentro, ilógico al principio, extraño a más no poder… me cautivó.

Me ha gustado mucho la caracterización que le ha impuesto al protagonista principal, a James Engels, el abogado «pelota» de su padre. Un hombre serio (al menos aparentemente) con una calma que desespera pero con unos apetitos sexuales que apenas si te esperas. Porque no me digáis que os esperáis que un hombre todo serio y estirado, alguien que ni se inmuta ante lo que presencia, sea esto lo que sea, vaya a tener una vena sexual tan activa y tan intimidatoria.

En cuanto a ella… ¡Ay, madre! Me ha encantado. Refleja bastante bien la revolución de librepensadora que tuvieron muchas jóvenes en los locos años 20. No sé si habéis leído novelas como «El gran Gatsby», o visto películas como «Coco Chanel» u «Óscar» (He escogido títulos muy diferentes entre sí para que veáis que lo que comento es un nexo común de la época) pero en ellas se da una imagen ya bien distinta de la mujer. Y nuestra Samantha es fiel reflejo de la revolución femenina: es independiente, impulsiva y se deja llevar más por sus apetencias que por las convenciones. Es un soplo de aire fresco en cuanto a personajes femeninos de época en la novela romántica histórica no me digáis que no.

Una mujer que va a querer tomar las riendas de su vida desde el mismo instante en que se hace adulta, que no le va eso del matrimonio y que además se ve capaz de dirigir el negocio familiar. Por eso imagino que choca tanto con él y sus enfrentamientos del principio te hacen querer continuar leyendo para ver cómo es posible que esa atracción que ambos comienzan a sentir la veamos concluir en unas personas tan diferentes entre sí como el agua y el aceite.

De todos modos había algo en la manera en que Noe fue metiendo escenas que me escamaba, un personaje que no me terminaba de cuadrar y que al final siempre estaba en medio como los jueves. Me refiero a Sebastian. Me caía bien pero a la vez le odiaba. Me barruntaba que por su culpa la novela se iba a joder (perdón por la palabra) y cuando ocurrió algo que aún trato de asimilar me dije: abandono. No sigo. Esta tía es tonta de capirote. ¿Cómo ha sido capaz de hacer lo que ha hecho? La mato. Mato a Samantha (cosa imposible porque es un personaje de ficción), mato a Noe (cosa no muy factible no porque viva en Burgos y yo en Málaga sino porque terminaría con mis huesos en prisión por asesinato en primer grado y alevosía y a mí me gusta mucho el sol y pasear por mi tierra), capo a Sebastian, le doy una paliza. Quiero sus testículos en una bandeja de plata para quemarlos a fuego lento delante de sus narices.

Bueno, estáis comprobando que soy un tanto extremista pero siendo como soy, una romántica incurable y que no concibo que una mujer «supuestamente» enamorada haga lo que ella hizo. Pero es mi opinión, soy un caso raro en estos tiempos donde la gran mayoría de las mujeres tienen una forma de ver la vida más acorde con los tiempos. En este sentido creo que me quedé en el XIX, no soy del XXI, soy un ente de otro planeta jajajajaja. Sebastian es un fiel amigo para ella, la piedra angular en la que siempre apoyarse, es como esa persona que siempre está ahí cuando la necesitas pero es una mosca cojonera, el que va a poner en su sitio a ese estirado de James y le va a hacer que despabile si no quiere perder la mejor oportunidad que ha tenido en su vida para ser feliz. Entre ambos hombres va a surgir una cierta competitividad, un (¿cómo lo diría?) mano a mano, una lucha de poder, un juego muy peligroso y cuyas actitudes van a hacer que suban las apuestas para determinar el verdadero final de esta historia que, llegados cierto momento, ni siquiera llegas a vislumbrar porque no lo tienes muy claro.

«A contracorriente» me ha gustado mucho, creo que es de lo mejor que ha salido de la pluma de Noe y no es de extrañar que se haya hecho con un premio literario porque tiene una manera tan divertida de relatar hecho y desarrolla unos diálogos tan chispeantes que hacen que su lectura se te haga muy amena pese a que conforme te vas adentrando en su trama te vas dando cuenta que no todo es tan hilarante y desenfadado sino que tras esas personalidades arrolladoras se va creando un nexo de unión difícil de aceptar por ambos en un primer momento pero a la vez imposible de no caer en las redes del otro. Una novela que, sin ser lo que llamaríamos explosiva te resulta de lo más coherente incluso con unos momentos que preferiría no haber leído (repito: por mi forma de ser) porque pienso que, para llegar a una conclusión real de tus sentimientos no hace falta llegar hasta el final. En el momento en el que sientes una simple caricia sabes que no vas a obtener el resultado previsto y eso te hace echarte para atrás en una decisión previa y libremente tomada. Son, imagino, maneras de ver la vida. No obstante añadiré que ese momento no me hizo bajarle la nota a la novela cada mujer es libre de tomar sus decisiones, son respetables aunque no llegues a compartirlas. Es como dos amigas que lo son, y mucho, pero no terminan de estar de acuerdo ante una situación y cada una actúa de una manera diferente.

Me ha resultado refrescante, sus escenas sexuales son tan ardientes que su fuego traspasa el papel pero no me ha resultado ni ordinaria ni vulgar pese a que el lenguaje, en ocasiones, es bastante inusual.

Añadiré además otra cosa. Una escena que me ha gustado y me ha gustado no mucho sino muchísimo. Aparece casi al final del capítulo 41 y continúa en el 42. No sé siquiera si quienes se la han leído habrán reparado en ella pero a mí me ha hecho quitarme el sombrero ante esta autora y voy a hablar de ella abiertamente pese a que muchos podrían considerarla un spoiler bastante gordo así que si hay alguien que no quiera que se le desvele nada más, por favor, saltaros esta parte que marcaré de otro color.

El novio de Gabrielle, Frank, es homosexual y gran parte de los protagonistas lo saben salvo la desdichada novia y la protagonista.

Pues bien, llega un momento en el que Samantha se entera por boca de James y su primer impulso es contárselo a su hermana, cosa totalmente normal. Su reacción si estuviese ambientada en esta época sería, digamos, inconcebible y su comentario podría levantar ampollas y herir muchas sensibilidades PERO (y este pero es muy importante) tal y como continúa y se desarrolla la escena y, sobre todo, por cómo hace su autora actuar a su protagonista (a James), la manera de razonar con ella, las cosas que le dice… he de decir que me quito el sombrero, ¡chapó por ti, niña!

Tenemos que tener en cuenta que hablamos de los años ’20, que a los homosexuales les pegaban palizas por ser como no podían evitar ser y que tenían que permanecer ocultos si no querían verse denigrados. El momento es muy duro para Samantha mucho más sabiendo que su hermana está enamorada de él y que está ilusionada por una boda que ahora sabe que le acarreará mucha amargura si llega a realizarse. Gracias a Dios hoy la gran mayoría de la sociedad acepta cualquier inclinación sexual solo algunos tontos recalcitrantes no aceptan lo que es algo de nacimiento y no una especie de enfermedad que hay que combatir. Ese tipo de personas me desesperan. Tachar a alguien de su lista de amistades por no ser lo «normal» es de estúpidos y no intentar siquiera entender a esas personas de retrógrados.

Noe, un apunte, algo muy personal y que poco tiene que ver con la novela. Chica, he leído tu artículo en el Writer’s Garden cuando ANNY lo subió aquí (en RH) y he de decirte que porque ya había empezado la novela que si no… si hubiese visto antes al tío que has escogido como James, te juro que no la hubiese disfrutado igual. Ese hombre me baja la libido, por Dios. No me imagino para nada a James así… No obstante sigo recomendando tu novela sobre todo si hay por ahí chicas que anden bajas de ánimo y a hombres que quieran entender en cierto modo la psique femenina actual jajajajaja porque solo de leer la forma en que ellos dos interactúan sería digno de ver en la gran pantalla. Saltan chispas y crean hogueras a su paso son… ¡lo contrario al caballo de Atila! Si éste por donde pasaba no volvía a crecer la hierba por donde éstos pasean comienzan a brotar desde el propio fuego que generan.

El final me ha encantado, esa manera de… (este comentario me lo guardo para la tertulia porque es otro spoiler de campeonato). En fin, me recuerda a un famoso refrán aunque lo modificaría a lo bestia. Y hay diálogos que reseñaría y dejaría escritos pero, porras, son spoilers también. Así que me los tengo que reservar. Hacer esta crítica es de las más complicadas que he hecho porque lo que más me ha gustado es tan clave y determinante que… ¡TENGO QUE MANTENERME CALLADA Y MORDERME LA LENGUA! Lo cual es una pena porque son momentos muy pero que muy jugosos que ponen de manifiesto la gracia innata de su autora.

«A contracorriente» una novela que, tal y como su eslogan dice, es imaginativa, sexy y muy atrevida. No os la perdáis y cuando la leáis hacedlo con la mente abierta porque está lejos de incurrir en clichés, tópicos y escenas esperadas. Y ¡ojo! con el padre, no es tan tonto como parece ;)

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cincuenta sombras liberadas

Título:
  Cincuenta sombras liberadas
Título original:
  Fifty Shades Freed
Serie:
  Cincuenta Sombras (3)
Autor/a:
  E. L. James
Valoración:
  * * *
La chica:  Anastasia
El chico:  Christian
Editorial:  Grijalbo

Sinopsis

Cuando la inexperta estudiante Anastasia Steele conoció al joven, seductor y exitoso empresario Christian Grey, nació entre ellos una sensual relación que cambió sus vidas para siempre.Sin embargo, desconcertada y llevada al límite por las peculiares prácticas eróticas de Christian, la joven lucha por conseguir un mayor compromiso por parte de Grey. Y Christian accede con tal de no perderla.

Ahora, Ana y Christian lo tienen todo: amor, pasión, intimidad, bienestar y un mundo de infinitas posibilidades. Pero cuando parece que la fuerza de su relación puede superar cualquier obstáculo, la fatalidad, el rencor y el destino se conjuran para hacer realidad los peores temores de Ana.

Opinión
¡Mami!¡Mami! Mami está dormida en el suelo. Lleva mucho tiempo dormida. Le cepillo el pelo porque sé que le gusta. No se despierta. La sacudo. ¡Mami! Me duele la tripa. Tengo hambre. Él no está aquí. Y también tengo sed.
Sinceramente, cuando comencé a leer esta tercera entrega y me encontré con este primer párrafo y las emociones me invadieron por lo que acontece a un chiquillo de cuatro años que intenta despertar a su madre (que no está dormida sino muerta) y que acaba comiendo guisantes fríos del congelador porque no encuentra otra cosa que llevarse a la boca… me dije, ¡al fin! Al fin voy a saber de primera mano lo que le ocurre realmente a Christian Grey. Al fin voy a poder entender el por qué no quiere que nadie le toque. El por qué de esa manera tan diferente de ver la vida y de interrelacionarse con los demás. Pero me llevé el mayor chasco de mi vida.

Esta tercera parte de una de las trilogías que más han revolucionado el mercado literario romántico desde que puedo recordar me dejó con tres palmos de narices. Porque mucho prometía y luego poco cumplía.

No voy a negar que la primera parte me intrigó y me dejó con ganas de más; pese a que no podía ubicar muy bien a los personajes y no terminaba de comprenderles. Como ya dije en la crítica de la primera parte «Cincuenta sombras de Grey» ella no me resultaba un personaje normal. Me daba la impresión de que era tripolar. Pensaba una cosa, hacía otra y reaccionaba de la manera más incomprensible posible. En cuanto a Christian, supongo que por estar escrito en primera persona, no podía vislumbrar nada de sus sentimientos, ni sus filias ni sus fobias sólo lo que la autora dejaba entrever por sus diálogos con Anastasia y, la verdad, no me resultaban suficientes.

Con la segunda entrega al menos pude empezar a comprender a este personaje que nos ha revolucionado a todas, tanto en el mejor como en el peor de los sentidos. La que más o la que menos hemos estado pegada a sus más de 1500 páginas a lo largo de todo un trimestre para vivir junto a ellos una historia que nos han vendido como de dominación/sumisión y que al final ha resultado ser una historia de amor menos compleja de lo que en principio esperábamos.

Pero es que de esta tercera entrega me esperaba mucho más que el saber cómo se divertían en la Costa Azul nuestros dos protagonistas. Me esperaba más que el que me volviesen a repetir hasta la saciedad que Christian Grey es guapísimo, está de infarto y tiene un polvo que te mueres. La única escena realmente interesante de esta novela de más de 700 páginas es cuando ella se entera…

S
P
O
I
L
E
R

… que está EMBARAZADA. Está embarazada (lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta lo despistada que es y que Grey no usa un condón si puede evitarlo) y él no quiere ser padre. No sabe cómo darle la noticia y te quedas toda intrigada por saber cómo va a reaccionar él.

La verdad, es que esperar tanto para conocer el desenlace y luego encontrarte con este libro de relleno fue toda una desilusión. Con el partido que se le podría haber sacado a esta historia. Con el potencial que tenía la trilogía…

De todos modos no quiero influenciar en nadie. He de reconocer que la historia se lee de una sentada porque si algo han sabido hacer sus traductores (y esto lo he comentado con chicas que se lo han leído en el idioma original) es darle ese ritmo ligero que tiene su autora. Quizás sea por la cantidad de diálogos con las que está cuajada la historia; también por esa cantidad tan ingeniosa de e-mails y mensajes que se intercambian entre ellos que son, la verdad sea dicha, la mar de ingeniosos y divertidos. Desde mi punto de vista, lo mejor de la serie.

Me hubiese gustado además que la autora se hubiese explayado un poco más en las historias paralelas entre Kate y Elliot o entre Ethan y Mia.

Desde luego otra cosa que también es a destacar es… que hay frases que pasarán a la posteridad en nuestros recuerdos y jamás olvidaremos. «Perlas» de sabiduría que Christian suelta por su boca como…
—Quiero que tu mundo empiece y acabe conmigo.
Wow, a mí un tío me dice eso, mirándome con esos ojazos grises y creo… ¡que me enamoro hasta de Noriega! (Y no hablo del actor español precisamente, que guapo es un rato)

De todas maneras, añadiré una última cosa. No sé como leches lo hace E. L. James para que te sigan entrando ganas de continuar leyendo cuando cierras el libro. Os contaré algo: Las últimas páginas de la novela son LO MEJOR DE LO MEJOR de la trilogía. Es el primer encuentro entre Anastasia y Christian, sí. ¡Uff, ya lo creo que es interesante! Porque, sencillamente, es lo que faltaba en la primera novela: Los sentimientos y reacciones de nuestro señor Grey ante la primera visión de una patosa Anastasia entrando en el despacho…

Unos ojos azul luminoso, claros y avergonzados, se encuentran con los míos y me dejan petrificado. Son de un color de lo más extraordinario, un azul empolvado cándido, y durante un momento horrible me siento como si pudieran ver a través de mí. Me siento… expuesto. Qué desconcertante

… y todo lo que se le pasa por la cabeza a Christian cuando la tiene delante. Y eso sin saber que es la mujer que le va a cambiar la vida…

Como digo, es solo mi opinión. Es una trilogía más que abierta al debate y donde todo el que la lea va a sacar una imagen un tanto diferente de la misma. Yo soy partidaria que nada como la experiencia propia ante una historia para emitir juicio y que ha sido estupendo que gracias a Random House y su sello Grijalbo hayan llegado a España autoras nuevas en un género que, si bien conocido ya por las lectoras compulsivas como yo, estaba un tanto denostado y perdido.

martes, 7 de agosto de 2012

Cincuenta sombras más oscuras

Título:
  Cincuenta sombras más oscuras
Título original:
  Fifty Shades Darker
Serie:
  Cincuenta Sombras (2)
Autor/a:
  E. L. James
Valoración:
  * *
La chica:  Anastasia
El chico:  Christian
Editorial:  Grijalbo

Sinopsis

Intimidada por las peculiares prácticas eróticas y los oscuros secretos del atractivo y atormentado empresario Christian Grey, la joven Anastasia Steele decide romper con él y embarcarse en una nueva carrera profesional en una editorial de Seattle.

Pero el deseo por Christian todavía domina cada uno de sus pensamientos y, cuando finalmente él le propone retomar su aventura, Ana no puede resistirse. Al reanudar su tórrida y sensual relación, averiguará aún más del terrible y doloroso pasado del impetuoso y exigente Cincuenta Sombras, como ella le llama. Mientras Christian lucha contra sus propios demonios, Ana debe enfrentarse a la ira y a la envidia de las mujeres que la precedieron y tomar la decisión más importante de su vida.

Opinión
—Lo siento.
De pronto me siento estúpida. Le dejé porque creía que éramos incompatibles, pero ¿me está diciendo que podría haberle parado?
—¿Qué sientes?
—No haber usado la palabra de seguridad.
Él cierra los ojos, parece aliviado.
—Podríamos habernos evitado todo este sufrimiento.
—Parece que tú estás bien.
Más que bien. Pareces tú.
—Las apariencias engañan. Estoy de todo menos bien. Tengo la sensación de que el sol se ha puesto y no ha salido durante cinco días, Ana. Vivo en una noche perpetua. Me quita la respiración oír que lo reconoce. Oh, Dios como yo.
—Me dijiste que nunca te irías, pero en cuanto la cosa se pone dura, coges la puerta y te vas.
Pues sí, eso resume bastante bien lo acontecido entre el final de la primera parte de esta serie y el inicio de la segunda.

Para quienes aún no conozcáis (¿aún queda alguien?) las andanzas del señor Grey y la señorita Steele os diré que la primera novela termina con ella dejándole, abandonándole, huyendo de su lado porque no puede entenderle del todo. No sabe muy bien cuán necesario es para él el estilo de vida que lleva, la manera de entender el sexo, la profunda intensidad de su pasión por los látigos, los azotes, las varas y demás utensilios que se os ocurran.

Según el propio Grey, el no hace el amor. Él folla, y folla duro.

Lo cierto es que en el primer volumen no se notó mucho esto de lo que tanto presumía el señor Grey. Christian decepcionó a unas más y a otras menos si lo que en realidad buscaban eran escenas muy pero que muy subidas de tono. Lo cierto es que la novela de «Cincuenta sombras de Grey» no era para tanto. Las que llevamos leyendo tantos años como yo novela romántica las hemos leído más intensas, más entusiastas y más apasionadas que lo que en realidad muestra la primera entrega. También decir que el primer libro también decepciona en cuanto argumento, da la sensación de que te has quedado a la mitad, no sabes qué piensa Christian Grey en ningún momento, quizás sea porque está escrito en primera persona aunque creo que no es excusa pues hay otras autoras o autores que recurren a la primera persona para relatarnos una novela y esta no carece del conocimiento que van dejando entrever del resto de los personajes.

En mi crítica de la primera novela dije que ésta me había gustado porque me había enganchado de tal manera que me leí la novela en dos tardes, que no podía dejar de leerla y que me había olvidado de la hora que era (pese a que el estómago me rugía de hambre o a que un poco más y no llego al baño para razones obvias). En esta segunda entrega ocurre exactamente lo mismo pero además en ésta la autora sí que va dejando vislumbres de la personalidad de Grey y del porqué de su forma de ser, de su comportamiento, de su manera de tratar a Anastasia. Debido a ello hubo momentos en los que el corazón se me encogía dentro del pecho y no voy a negar que también terminé derramando alguna que otra lágrima (cosa que tampoco es tan difícil de creer pues soy una llorona de corazón blando).

Si tuviese que destacar alguna escena de esta novela sería ésa en la que tras un encuentro entre Christian y una anterior sumisa suya Anastasia saca conclusiones equivocadas. El momento posterior a ese encuentro del que es testigo directo Ana es sobrecogedor. En ese instantes entiendes muchas cosas, en ese instante comprendes muchas de las actitudes de Christian, en ese momento te das cuenta que él guarda mucho más en su interior de lo que jamás pudieras llegar a imaginar.
—Yo no soy buena para ti.
—¿Qué? ¿Por qué piensas eso? ¿Cómo puedes pensar eso?
—Yo no puedo ser lo que tú necesitas.
—Tú eres todo lo que necesito.
—Solo verte con ella…
—¿Por qué me haces esto? Esto no tiene que ver contigo, Ana. Sino con ella. Ahora mismo es una chica muy enferma.
—Pero yo lo sentí… lo que teníais juntos.
[…]
—No puedes irte, Ana. ¡Yo te quiero!
—Yo también te quiero. Es solo que…
—¡No, no! —dice desesperado, y se lleva las manos a la cabeza.
—Christian…
—No —susurra, y en sus ojos muy abiertos brilla el pánico.
De repente cae de rodillas ante mí, con la cabeza gancha, y las manos extendidas sobre los muslos. Inspira profundamente y se queda muy quieto.
¿Qué?
—Christian, ¿qué estás haciendo?
Él sigue mirando al suelo, no a mí.
—¡Christian! ¿Qué estás haciendo? —repito con voz estridente. Él no se mueve—. ¡Christian, mírame! —ordeno aterrada.
Él levanta la cabeza sin dudarlo, y me mira pasivamente con sus fríos ojos grises: parece casi sereno… expectante.
Y ahí lo tenemos…
Dios Santo… Christian. El sumiso.
El tipo de hombre que fue una vez. El tipo de joven adolescente al que una mujer mucho mayor que él que podría ser su madre «instruyó» para ser su amante. Y que le ofreció (quizás sí o quizás no) una manera de expiar su conciencia y canalizar lo que guardaba en su interior.

Decir que esa escena me puso los pelos de punta es decir poco. Me quedé sobrecogida. ¿De verdad puede un hombre (o mujer) llegar a ese extremo por conservar un retazo de amor? Está claro que Ana se ha convertido para Grey en algo más que en una simple amante, Ana le proporciona la paz que tanto necesita su espíritu. Y, dejadme que aquí haga un inciso: solo esperaba que en cualquier momento hiciera referencia a que Ana era para él su marca de heroína. (Yuliss, discúlpame que haga referencia a esta reflexión pero tú tienes gran parte de la culpa que empezase a ver esta novela como el fic de Crepúsculo que tanto me dices que es).

Pero continuemos con «Cincuenta sombras más oscuras».

Retomaré aquí nuevamente otra de las escenas que más me han gustado de la novela. Si la anterior ya habéis visto que me puso los pelos de punta y que me sobrecogió la forma en la que se humilla Grey… Otra por la que me mereció grandemente leer la segunda entrega fue la conversación que mantiene Anastasia con Flynn, el psiquiatra al que visita Grey cada dos por tres.

Me ha gustado mucho el personaje de Flynn. Es como la conciencia de Grey. El amigo que pone las cosas en su sitio en la desordenada mente de Christian. La piedra angular de todos y cada uno de los enredos que mantiene Grey en su cabeza, el que pone orden en esa maraña de lana que son sus sentimientos. Si leéis esta segunda parte de «Cincuenta Sombras» estad atentos a todas y cada una de las palabras que se intercambian Ana y él en su consulta. Además el análisis de la situación va más allá para Flynn cuando se da cuenta que Anastasia también tiene un gran problema de autoestima. ¿Veremos cómo se soluciona todo en la última entrega? Espero que sí. Porque si de Grey aún queda mucho por descubrirse, también queda mucho por hacerlo de Ana y solo espero que su autora se explaye bastante en esta cuestión y no tanto en el tema de los gustos sexuales de ambos. (Y aunque me ha dicho una persona que ya se ha leído el tercero que siga esperando sentada porque de pie me puedo cansar… el caso es que estoy deseando descubrir por mí misma si es así o está equivocada).

Os hablaré ahora de otros secundarios de esta serie. Me gusta mucho la pareja formada por la amiga de Ana y el hermano de Christian pese a que en esta novela aparecen bien poco y también me ha hecho gracia que empareje a Mia con Ethan, hermanos de los dos anteriores.

Esta novela ha dado para mucho, para penas y alegrías. Para encuentros y desencuentros. Para risas y lágrimas. Y para que también haga una reflexión: el mundo de los millonarios es muy pero que muy distinto al mío. ¡Pagar cien mil dólares por un baile! Por mucho que sea para una causa benéfica lo veo desproporcionado. Eso debe ser filantropía y el resto tontería (anda, mirad, ¡me ha salido un pareado!)

De todos modos y pese a que es una serie que tiene el «don» de tener seguidores enamorados hasta las trancas de su historia y detractores he de deciros que si en el primer libro alababa la labor de traducción que hizo su responsable en esta segunda entrega no puedo sino darle un pescozón la responsable de la misma. A ver si no estáis de acuerdo conmigo en lo que voy a comentar.

Hay dos escenas en la novela. Dos escenas (¡que yo recuerde!) en las que se confunden las bragas con las medias. Os cuento…

1.- ¿Cómo es posible que al quitarse unas medias una mujer mantenga los zapatos puestos?
Yo protesto, pero vuelvo a sentarme en la cama, recojo las medias del suelo y me las pongo. Me acerco doliente a la silla para recuperar mi vestido. Caigo en la cuenta distraídamente de que no me he quitado los zapatos durante nuestro ilícito encuentro. (página 172)
2.- Si lo que lleva puesto son medias y no pantis…
—Santo Dios, llevas medias —masculla con asombro reverente, mientras el pulgar me acaricia la piel por encima de la línea de la media—. Quiero ver esto —suspira, y me levanta completamente la falda, descubriendo la parte superior de mis muslos.
[…]
—Espero que no les tengas demasiado cariño a estas medias.
Las rasga con dedos expertos y se desintegran entre sus manos.
De todas maneras y como ya he dicho miles de veces a quienes han tenido a bien «escucharme»… ¡Esta serie se está convirtiendo casi en lectura obligada para todas las que amamos este género! Y frases como «poner los ojos en blanco» o «se mordió el labio» cambian o adquieren un nuevo significado cuando te topas con ella en otros libros. Pasa con esta serie como pasó hace unos años con «El código Da Vinci» ¿Aún no la has leído? ¿En serio? ¡Pues eso es un delito! (aquí iría un emoticono de esos que se revuelcan por el suelo) Señoras, señoritas… ¡Os dejo una frase que resume todo el libro!
—Vaya, señorita Steele, me parece que se me está calentando la mano. 
—Ah, señor Grey, usted siempre tiene la mano caliente. ¿Qué vamos a hacer con eso?

domingo, 17 de junio de 2012

Cincuenta sombras de Grey

Título:
  Cincuenta sombras de Grey
Título original:
  Fifty shades of Grey
Serie:
  50 Sombras (1)
Autor/a:
  E. L. James
Valoración:
  * * *
La chica:  Anastasia
El chico:  Christian
Editorial:  Grijalbo

Sinopsis

Cuando la estudiante de Literatura Anastasia Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Christian Grey, queda impresionada al encontrarse ante un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante.

La inexperta e inocente Ana intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pareja por fin inicia una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus propios y más oscuros deseos...

Opinión
Pregunta de Christian Gray a Anastasia
—¿Un dólar por tus pensamientos?
Respuesta de Anastasia:
—Ojalá supiera lo que piensas tú.
Como podréis comprobar es una simple pregunta sin embargo es la misma pregunta que me he ido haciendo yo a lo largo de toooda la novela. Pero ya volveré a eso cuando toque. Disculpad que corte aquí y continúe después.

Para empezar, he de decir que a mí la novela, en conjunto, me ha gustado y me ha gustado mucho, no lo voy a negar. Me ha gustado porque el estilo de la prosa de su autora (o el trabajazo que se han pegado sus traductoras) es digno de admirar. Por un lado la autora sabe cómo atraparte desde el mismo inicio y una vez que ya te tiene en sus garras ya no te suelta. Quieres seguir leyendo, necesitas seguir haciéndolo. Es como algo compulsivo que no puedes parar de hacerlo. Poco te importa que sean las dos y media de la mañana y tu estómago ruja de hambre porque estás inmersa entre las páginas de la novela. Si tienes que ir al baño, lo haces, pero vas acompañada de ella y cuando toca lavarse las manos apoyas el libro con cuidado en el mármol que soporta el lavabo y no despegas la vista de las letras. Eso, al menos, fue lo que a mí me ocurrió.

Peeero, y este pero es enorme no entiendo a los protagonistas. Tengo la sensación de haber estado inmersa en una historia donde los protagonistas de la misma son (ambos) bipolares. Sobre todo ella, aunque en su caso, si analizamos bien, me llevo a preguntarme si el término correcto no sería tripolar.

Me explico. Analicemos al señor Christian Grey, un personaje que no logro desentrañar quizás porque el estilo en el que está escrita la novela no me lo permite. Esta novela está escrita en primera persona pero desde el punto de vista de ella. Todo cuanto acontece es visto desde sus ojos, sabes en todo momento los pensamientos de ella, bueno de ella, de su subconsciente y de un personaje que habita en su interior, la diosa. Ya volveré a ello. Sigamos con él.

Christian es un personaje del que la autora, al menos en esta primera novela, solo esboza pinceladas de su personalidad. No llegas a descubrirle. No sabes qué piensa en cada momento, no sabes qué siente en determinadas escenas, no sabes ver a través de él porque es hermético total y absoluto como esos cacharros que utilizamos en cocina de la casa Tupperware que por más que intentas volcarlo, agitarlo, o lo que sea, se mantiene su tapadera cerrada a presión y no deja escapar ni una simple gota. Yo necesito saber más. Necesito averiguar qué impulsa a Christian Grey a ser como es. ¿Qué siente cuando la ve a ella por primera vez? ¿Qué impulsos le dominan? ¿Por qué para excitarse necesita infligir dolor?

Haré un inciso aquí. Echando la vista atrás en el tiempo, este personaje me recuerda en cierta medida a Vishous (sí , Yuliss, ya sé que tú no comulgas con mi idea). Para quienes aún no conozcan a V, os diré que es uno de los personajes de la Hermandad de la Daga Negra de J. R. Ward. Pues bien, Vishous también practica el sadomasoquismo. Para sentirse «completo» en una relación necesita infligir dolor aunque con el devenir de la historia de este personaje sabes que, lo que en realidad necesitaba era que le provocaran dolor para poder por fin volver a estar completo. Sin embargo, ¿qué podemos pensar de Christian? Es tan hermético, tan enigmático, está tan cerrado en sí mismo que sólo vislumbras lo que su autora quiere (o así parece) que vislumbres de él. Sabes que le va azotar, zurrar, golpear (llamadlo como queráis) pero no qué siente cuando lo hace. Señora James, a mi parecer… ¡ese recurso del que usted se vale está fuera de poder ser aplaudido! El lector necesita saber sus motivaciones, el lector se queda a dos velas sin esos matices. Es mi opinión.

Por otro lado, haré aquí un inciso, Christian le cuenta a Anastasia levemente algunas cosas de su pasado, pasa por ellas muy por encima. Me recordó a un sistema de ecuaciones complejo. De esos que tienen muchas incógnitas y tienes que ir resolviendo ecuación tras ecuación para averiguarlas todas. El personaje de Christian Grey en ese momento me recordó a uno que interpretó Dustin Hoffman en los años ’60. Me refiero al papel que le catapultó a la fama, al personaje de Benjamin en «El graduado» donde interpreta a un joven estudiante de 21 años que se ve seducido por la madre de la que podría ser su novia. Esta mujer, la señora Robinson, le seduce en su intento por alejar a Benjamin de Elaine. La película la vi hace años pero la señora Robinson es difícil de olvidar tanto y más cuando en numerosas películas posteriores como es el caso de «Nunca me han besado» la sacan a colación para señalar el hecho de que una mujer madura se «aprovecha» de la «inocencia» de un chico más joven que ella. Casualmente, en la novela se hace referencia una y otra vez a la señora Robinson. Anastasia se refiere a una «amiga» de Christian con este apodo y creo que las circunstancias en que lo hace no pueden ser más acertadas.

También diré que hay algo que me supera y que tampoco llego a entender de Christian. Las normas del contrato son claras y precisas sin embargo él se las salta muchas veces a la torera y hace que me lleve a pensar que Christian tiene mucho más que ofrecer al lector de lo que su autora nos ha revelado. ¿Por qué si en el contrato dice que jamás duerme con sus sumisas no puede evitar terminar acostado con ella a la menor provocación? ¿Qué le mueve a permanecer abrazado a ella toda la noche cuando nunca antes lo había hecho? Es algo que yo necesito que me digan, que me expliquen, que me desarrollen… porque no sé si lo hace por caridad, porque le da pena o, como sí quiero pensar, porque se siente también irresistiblemente atraído por ella. Otra incógnita que me surge y que espero tenga explicación en libros posteriores es por qué todas las mujeres de las que se rodea en el trabajo son rubias. Esto lo hablábamos Yuliss y yo el otro día y la duda surgida ha hecho presa en mi mente, se ha clavado con saña en mi cabeza y me está rondando desde entonces.

Sigamos ahora con Anastasia. Es una chica/mujer cuya primera impresión de Grey es la de un hombre magnético, atractivo (en extremo), uno de esos hombres que impactan en tu vista, se instalan en tu cerebro y jamás lo olvidas. Creedme lo que os voy a decir, hay hombres así. Hay hombres cuyo magnetismo es arrollador y por muchos años que pasen siempre están ahí, en tu mente, en tu corazón. Aunque ya no estén, aunque hayan pasado años y no lo hayas vuelto a ver. Son de ese tipo de personas que tienen tal fuerza en su interior que arrasan con la tuya, te barren de tu propia existencia y ya no la recuperas porque cuando ya no están sientes que una parte de ti tampoco lo hace. Se ha esfumado, volatilizado, desintegrado. El dolor profundo se instala en el pecho y ya nada vuelve a ser como era. Creo que esto mismo es lo que le sucede a nuestra protagonista. Se ha quedado enganchada a su presencia y ya no puede respirar libremente si no está junto a él. Llamadlo como queráis: encaprichamiento, encoñamiento, obsesión… cualquier palabra es lícita y valedera.

Pero Anastasia como digo tiene una personalidad cuanto menos bipolar. Ella es una mujer en un principio muy centrada pero a la vez muy tímida, es una joven que aún no ha experimentado el amor en ninguna de sus facetas y es normal que cuando se topa con Christian, éste le clave sus garras cual ave de presa y ya no la suelte. Porque Christian, no podemos olvidarnos de este detalle, es arrollador. Es una apisonadora, es el caballo de Atila el rey de los Hunos. Anastasia no tiene más remedio que caer rendida ante esa personalidad; no obstante, no la entiendo del todo. No llego a entender varias de sus actitudes a lo largo de la novela. No sé si es porque es tonta (cosa que no quiero llegar a pensar) o simplemente porque la atracción que siente por él prevalece por encima de todo. Es un personaje que no comulga con la manera de sentir el sexo de Christian pero que quiere complacerle, vaya usted a saber por qué, en ese sentido. Es aquí donde entra en juego esa bipolaridad de la que hablo, ese desdoblamiento en su personalidad. Lo que ella no se atreve a hacer, le insta su diosa interior a hacerlo. Es su otro yo, ese súper-yo que intenta imponerse a sí misma y que en la gran mayoría de las ocasiones prevalece sobre sí misma. Es como su lado salvaje, un lado que en el fondo todas tenemos pero que rara vez se nos muestra. Solo que cuando es la diosa la que toma las riendas de su existencia, anula a Anastasia y cuando la «dura prueba» termina y Anastasia vuelve a coger el mando comienza a arrepentirse de lo que se ha visto «obligada» a hacer. Anastasia es bipolar, según mi opinión, pero con su actitud ha logrado que yo también lo sea en parte. Me explico, en un intento por «entender» sus actitudes me he visto desdoblándome sobre mí misma intentando comprenderla, cosa que no he llegado a hacer del todo. Os diré mi parecer tras meditar mucho el asunto:

Señorita Anastasia, si no estás de acuerdo en que te peguen, mejor sal corriendo en dirección contraria porque ésa es la condición primordial y la razón del contrato que tendrías que firmar ¡y aún no has hecho! Porque el contrato… ¡tiene tela! No voy a transcribirlo aquí, obviamente, porque si no esta crítica ocuparía cinco veces más de lo que ya lo hace; simplemente os remitiré a la página del libro donde se encuentra: Capítulo 11, a partir de la página 186 (versión castellana). El contrato no tiene no tiene desperdicio y ya solo después de haberlo leído le habría prendido fuego a los folios en una hermosa fogata y habría cogido el primer vuelo que saliese con destino a Australia. Pero nuestra protagonista no hace eso, para nada. Ella lo asume, lo analiza, cambia cláusulas, lo habla con él y llegan a un acuerdo.

Genial, ¿por qué no? Todas las personas tenemos el libre albedrío de poder experimentar cosas nuevas (aunque no comulgues con ellas) es lícito, es legal. Son personas adultas y es consensuado. Pero luego, al menos, no te quejes de las consecuencias. Aguanta con tus decisiones, no te eches para atrás porque das la impresión de que ni tú misma sabes qué es lo que quieres, y sobre todo, no huyas llorando pensando que está enfermo por ser como es. ¡Lo has consentido! ¡Incluso tú misma lo pediste! Has pensado…
Este hombre me necesita. Su temor es obvio y manifiesto, pero está perdido… en algún lugar en su oscuridad. Su mirada es la de un hombre asustado, triste y torturado. Yo puedo aliviarlo, acompañarlo momentáneamente en su oscuridad y llevarlo hacia la luz.
—Enséñamelo —le susurro.
—¿El qué?
—Enséñame cuánto puede doler.
—¿Qué?
—Castígame. Quiero saber lo malo que puede llegar a ser.
Christian se aparta de mí, completamente confundido.
—¿Lo intentarías?
—Sí. Te dije que lo haría.
Después de esto creo que no es lógico lo que viene después, cuando con cada golpe ella va pensando que él está enfermo. Quizás es que se ha visto superada por todo lo que conllevaba el acto de sumisión, quizás es que no estaba preparada para ello, no lo sé. Su actitud a partir de ese momento, no la encuentro lógica pero lo mismo es mi impresión y quien esté leyendo esto y se haya leído la novela sepa darme una razón sobre las consecuencias de todo esto.

Hay varias cosas más que me han gustado mucho de esta novela. Una fue la libertad con la que se expresan entre ellos, la manera que tiene Christian de ser un hombre de hoy en cuanto a temas que siempre fueron tabú como la menstruación, los dolores menstruales, etc. Otra el intercambio de e-mails que se da a lo largo de toda la historia. Estaba deseando llegar a esas partes porque tanto Christian como Anastasia son verdaderamente divertidos en esos momentos.

De todos modos diré para concluir que el final me dejó con la miel en los labios, que estoy deseando pillar los siguientes libros para ver si de una vez puedo desentrañar esta maraña que tengo creada en mi cerebro. Necesito como el aire saber qué va a ocurrir, necesito saber más sobre este personaje carismático y hermético que es Christian porque tengo la impresión de haber leído solo la mitad de la historia. Es como si me hubiesen dejado «Los pilares de la tierra» y me encontrase que solo llega hasta la página x, cuando se derrumban los cimientos de la catedral y ella queda atrapada bajo los escombros y al girar la página el resto de la historia estuviese en blanco.

Nota: Este libro, según dicen, ha salido de un fic de Crepúsculo. Sinceramente yo me enteré de este hecho una vez había comenzado la novela y no le di importancia, la misma me había atrapado y no me había dado cuenta de algunas semejanzas a las que luego sí presté atención. Aun así, este hecho, no influyó a la hora de separar ambas cosas y creo que la persona que vaya buscando las similitudes que pudiera llegar a tener esta novela con la de Meyer va a pasar por alto muchas cosas pues si bien hay semejanzas en algunas cosas, la personalidad de Christian (por lo poco que se deja ver) no se parece en absoluto a la de Edward. En cuanto a comparar a Anastasia con Bella… deciros que si bien la base es la misma pues ambas son torponas, jóvenes y vírgenes hay una gran diferencia entre ambas. Bella siempre supo lo que quería y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por conseguirlo: quería a Edward, quería formar parte de su mundo y jamás desistió en su empeño hasta conseguirlo. Anastasia en ese sentido es, de momento, un poco veleta.

martes, 31 de enero de 2012

El caso del enigma de las flores

Título:
  El caso del enigma de las flores
Título original:
  The case of the Bizarre Bouquets
Serie:
  Enola Holmes (3)
Autor/a:
  Nancy Springer
Valoración:
  * * * * 
La chica:  Enola
El chico:  - - - 
Editorial:  Versátil

Sinopsis

Una nueva entrega de Las aventuras de Enola Holmes, la hermana menor de Mycroft y Sherlock Holmes quien, ante la perspectiva de ser encerrada en un internado por sus hermanos mayores, decide vivir oculta en Londres aunque cerca de su famoso hermano, a quien ayuda a resolver sus casos. 

En esta entrega, Enola deberá enfrentarse ni más ni menos que con la desaparición del doctor Watson. Su fina intuición, sus técnicas de camuflaje y su inteligencia llegarán hasta donde no ha llegado el mismísimo Sherlock Holmes.

Opinión
 […]¡Seguía maravillándome el hecho de que el género masculino fuese tan estúpido! Pero la experiencia me había enseñado que la presencia de una mujer bella los transformaba en descerebrados[…]
Desde luego si algo no se puede decir de la señorita Enola Holmes es que no es inteligente. El cerebro de esta chica es tan parecido al de su hermano que apabulla. Enola, al igual que el inigualable Sherlock Holmes posee una mente analítica pero al contrario que éste es impulsiva, temeraria y no posee ni un solo instinto de preservación de la vida. Es una chica alocada que actúa primero y piensa después y creo que ahí reside el secreto de su juvenil encanto.

Quienes me seguís en mis críticas sabéis ya de primera mano el absurdo enamoramiento que siempre he sentido por los personajes del señor Holmes y el señor Watson. Durante gran parte de mi infancia fueron mis compañeros de juego, eché los dientes literariamente hablando con ellos y con la señorita Marple y encontrarme años después con una hermana ha sido para mí una grata sorpresa a la vez que me ha traído a la memoria muchos recuerdos.

Recuerdos de frías tardes arrebujadas en una manta junto a la estufa en casa de mis abuelos y de quedarme despierta hasta altas horas de la madrugada leyendo con la luz de una linterna para que nadie supiese que estaba despierta a horas en las que se suponía que ¡estaba dormida!

Pero volviendo a la señora Springer y la tercera entrega de la hermana de S.H. decir que el libro me ha gustado es decir poco. Sí, ya sé es un libro juvenil. Sí, también soy consciente de que son tan pocas páginas que apenas si te da tiempo de saborear la aventura pero creo que en este último punto reside el éxito de la novela. Su autora sabe condensar en poquísimo más de doscientas páginas una historia completa donde encuentras de todo lo que puede atraer a una chica de catorce años: misterio, intriga, un caso por resolver… y si a eso le añadimos el fresco encanto de la juventud de su protagonista…

Sin embargo he de decir que esta novela jamás se la daría a leer a una chica de catorce años. De diecisiete, sin problemas, pero de catorce… creo que me tocaría pensármelo y pensarlo mucho.

Veréis, Enola, como ya he comentado es una chica impulsiva, vive sola y… ¡tiene catorce años! Todas nosotras sabemos el peligro que una chica de esa edad correría si se lanzase a ese tipo de aventuras en estos tiempos. Creo que habría que ser muy consciente del tipo de personalidad del niño/a en concreto para saber si el personaje de Enola les daría muchas ideas en ese sentido. Como digo, es mi opinión.

Por otro lado, la novela a mí me ha gustado, y mucho. Me la leí de una sentada, la autora lograba ponerme una sonrisa en los labios por la manera en que a veces relata las situaciones en las que se ve envuelta nuestra simpática protagonista. Enola tiene salidas para todo, encuentra soluciones a todo y sobre todo hay un personaje muy querido que al final casi le debe la vida. Además también ha tenido la oportunidad de ponerme el estómago por corbata durante una escena, obviamente no diré cuál, os insto a que la descubráis vosotras mismas pero huelgue decir que es de ésas escenas que difícilmente se olvidan porque pareces estar ahí con la protagonista, en el saliente, expuesta y con riesgo a ser descubierta… 

Me encanta la manera en que interrelaciona a los personajes ya conocidos. El modo en que interactúan Mycroft y Sherlock Holmes las pocas veces que aparecen en escena y me lleva a plantearme si en algún momento éstos lograrán dar con su hermana «desaparecida». 

La invención con la que su autora lleva a cabo cada detalle de cada escena, el trabajo exquisito que realiza en los diálogos de los que puebla su novela no es sino de admirar. Son ingeniosos en alto grado. Los juegos de palabra, los enigmas que lleva a cabo y que siempre te llevan un poco de cabeza pese a que son sencillos de interpretar.

Si tuviese que destacar una escena divertida en la que me pude reír un rato fue la intervención que Enola tiene con el pilluelo dónde éste le suplica que por favor no se quite la nariz ni el pelo… es, sencillamente, graciosísima. Y tengo treinta y siete años, XD. O, aquélla en la que nuestra joven protagonista comienza a ser consciente de que los hombres son estúpidos por naturaleza, ¿cómo si no sería posible que el mismo hombre reaccione de dos maneras diferentes ante la misma fémina sólo por el hecho de ir ataviada de diferente manera?

Y hablando de mi edad. Una no es que se considere un libro de petete andante pero llevaba años sin tener que recurrir en mitad de la lectura a un diccionario y hoy he tenido que hacerlo… No sé si dar las gracias a su autora o al traductor de la novela pero tuve que soltar el libro, dirigirme a mis estanterías, desempolvar el diccionario y buscar en él la palabra probóscide. Supongo que alguna de vosotras se estará preguntando qué es yo me hice la misma pregunta que vosotras… probóscide es, según el DRAE: 
Zool. Aparato bucal en forma de trompa o pico, dispuesto para la succión, que es propio de los insectos dípteros.
Pues bien, una vez expuesto todo esto solo me queda hacerme una pregunta, una importante. ¿Alguna vez estarán frente a frente ambos hermanos detectives y reconocerá a Enola? Espero que Springer nos dé esa respuesta… algún día pero de momento me quedo con saber lo que dice Holmes de su hermana: 
—Es una pena que no confíe en mí.

martes, 24 de enero de 2012

En la cama con el diablo

Título:
  En la cama con el diablo
Título original:
  In bed with the Devil 
Serie:
  Huérfanos de St. James (1)
Autor/a:
  Lorraine Heath
Valoración:
  * * * * *
La chica:  Catherine
El chico:  Lucian
Editorial:  Esencia

Sinopsis

Le llaman el conde Diablo; un canalla acusado de asesinato, que creció en las violentas calles de Londres. 

Una dama decente arriesga mucho más que su reputación cuando se asocia con el diabólicamente apuesto Lucian Langdon, pero lady Catherine Mabry cree no tener otra opción. Haría cualquier cosa para proteger a aquellos a quien ama... incluso llegar a un acuerdo con el mismísimo Diablo. 

Lo que Lucian desea por encima de todo es alcanzar la respetabilidad y una esposa, pero la mujer elegida carece de las gracias sociales para ser aceptada por la aristocracia. Catherine puede ayudarle a conseguir todo lo que quiere pero lo que le pide a cambio pondrá sus vidas en peligro. 

Cuando el peligro se acerca, Catherine descubre a un hombre de inmensa pasión y él descubre a una mujer de inconmensurable coraje. Cuando se revelan los oscuros secretos de su pasado, Lucian comienza a cuestionarse todo aquello que creía cierto, incluyendo los anhelos de su propio corazón.

Opinión
La primera vez que el conde le dijo a Catherine que quería casarse con una mujer que tenía dudas al respecto, ella pensó que comprendería esas dudas. Pero ahora que estaba pasando tanto tiempo con él, estaba descubriendo a un hombre de tal profundidad que creía que una vida entera a su lado no bastaría para levantar todas las capas. Y estaba segura de que sería una vida muy interesante. Pero Claybourne no era para ella, lo sabía muy bien…
Al menos eso es lo que ella cree porque a medida que me iba adentrando en las páginas de la novela y conociendo mejor a los personajes yo no lo tenía tan claro.

Lo cierto es, que cuando comencé a leer esta novela no estaba preparada para la avalancha de sentimientos encontrados con la que me topé.

Y no estoy diciendo ninguna tontería porque el personaje en cuestión, lord Claybourne, me hacía pasar de estar perdida e irremediablemente enamorada de él a sentir que lo degollaría en el espacio de tiempo que lleva pasar de una escena a otra. Es de esos personajes que creen saber lo que quieren pero a la vez están hechos tal lío que no pueden ni siquiera imaginar cómo van a ser capaces de terminar con un resquicio de felicidad propia.

Sin embargo, como contrapunto está ella. Nuestra protagonista, Catherine, sabe desde el primer momento lo que quiere: le quiere a él, aunque sea una locura amar al diablo, aunque su reputación pueda terminar arrastrada por el fango si ni siquiera la gente llega a sospechar que mantiene un trato cordial con el conde asesino.

Sí, lo que habéis leído. Le llaman el conde asesino (a parte del diablo) porque toda la sociedad sabe que él mató a su tío. Sin embargo, su autora, Lorraine, pese a que no deja traslucir en un primer momento el por qué sí da entender que algo turbio ha pasado con el segundo hijo del anterior conde de Claybourne.

El personaje de Luke nos lleva a una travesía muy poco habitual para un noble, él se ha criado en las calles, rodeados de unos «hermanos» que no comparten con él lazo sanguíneo alguno… La providencia, el destino, la casualidad le han puesto en el camino un trago amargo pero que tuvo una consecuencias totalmente imprevisibles: le puso en el camino de la verdad.

De la verdad de su nacimiento, de la verdad de sus orígenes, de la verdad oculta en su memoria y que no logra recordar. Y le puso en el camino de ella, de Catherine.

Los sentimientos encontrados con los que se debate son los que a mí menos me han gustado de esta novela. No me entendáis mal, es que simplemente le hubiese atizado en la cabeza con una plancha por marear tanto la perdiz.

Desde luego al principio su actitud me sobrecogió, la forma en la de dirigirse a Catherine en su estudio me hizo pensar: menudo cabrón… pero a medida que le conoces vas descubriendo sus facetas más tiernas y logra conquistar tu corazón, llorar con él y tragarte nudos de desesperación por ella.

Una de las cosas que más me han gustado es la desnudez de su alma vertida como por casualidad en un diario y si bien estos pasajes son escasos, son de lo mejor de la novela. Salen por los poros de las páginas, se transmiten por las letras impresas de sus hojas y se cuelan en tu corazón como una cálida sensación de amargura.
Y entonces la vi.
A ella.
Encantadora, elegante y osada. No sólo me sostuvo la mirada, sino que me observó como si se sintiese tan fascinada por mí como yo lo estaba por ella. Durante un breve instante, pensé pedirle que me hiciese el honor de bailar conmigo pero sabía que si lo hacía destruiría su reputación. Por primera vez en mi vida, aquella noche entendí los sacrificios que debía hacer si quería convertirme en un auténtico caballero.
Me retiré arrepentido y convencido de que jamás sabría lo que sentiría teniéndola entre mis brazos.
Y si pensáis que toda la carga emocional va implícita en las palabras de él, desde aquí os digo que os paréis a pensar un poquito. Ella no se queda atrás. Sus sentimientos empiezan a ser tan profundos por él que rayan en el dolor.
—Estoy tan acostumbrada a su compañía que no sé cómo voy a sobrevivir cuando no pueda verlo cada día, o, para ser más exactos, cada noche.
¿No os da la sensación que se le sale el alma por la boca con cada palabra? Las circunstancias en que desgrana esas palabras son conmovedoras.

Sin embargo no todo el libro está cuajado de sentimientos profundos y dolorosos. La novela también tiene un hueco para pasajes divertidos que hacen que no puedas evitar soltar una carcajada, sobre todo cuando Luke mantiene una conversación un tanto «subidita de tono» con Jack que no termina en las manos… de chiripa. 

La sinopsis de la novela no prepara adecuadamente al lector para lo que se va a encontrar en el interior de la novela. Creo que su autora, Lorraine Heath, ha hecho un trabajo extraordinario no solo con los personajes principales sino también con los secundarios dándoles a éstos un protagonismo que nos prepara para estar ansiosos por conocer sus propias historias.

Esos huérfanos de Saint James tienen muchas cosas que contarnos y yo espero ir conociendo todas y cada una de sus historias pues creo «vislumbrar» que cada una va a ser mejor que la anterior.

¿Cómo superará Frannie su pasado? Aquí la hemos visto rechazando a Luke como esposo pese a que éste la ama con toda el alma. ¿Qué oscuros secretos oculta y conoce Jack? ¿Ese médico tan silencioso es capaz de tener un vestigio de pasión en lo más recóndito de su personalidad? ¿Sabremos el destino del Inspector de Scotland Yard criado entre ladrones y mentirosos?

Pero no sólo el destino de los huérfanos. ¿Alguno de ellos se «topará» nuevamente con la «viuda»? ¿Sterling, el hermano de Catherine, será uno de los próximos protagonistas?

Todas esas dudas y más espero resolverlas en los próximos libros.

El ángel caído

Título:
  El ángel caído
Título original:
  Angels' Blood
Serie:
  Gremio de los Cazadores (1)
Autor/a:
  Nalini Singh
Valoración:
  * * * * *
La chica:  Elena
El chico:  Rafael
Editorial:  DeBolsillo

Sinopsis

En un mundo poblado por arcángeles, ángeles, vampiros, cazadores y humanos, Elena es una cazadora nata: es más fuerte que un humano normal y tiene un sentido del olfato más desarrollado, lo que le posibilita seguir el rastro de un vampiro y capturarlo. 

Es la mejor en lo suyo, así que cuando el arcángel Rafael le asigne la misión de capturar a uno de los suyos, Elena deberá aceptar, a sabiendas que será una posible sentencia de muerte, pues sabrá mucho más de estos poderosos seres de lo que ningún otro cazador haya conocido jamás. Rafael se ve cada vez más intrigado por esta cazadora que osa cuestionar sus métodos. Ha vivido lo suficiente para saber que, cuando tiene entre manos a alguien que le fascina, no debe soltarlo…

Opinión
—¿Y después? —La voz de Dmitri estaba cargada de expectación sensual—. ¿Puedo tenerla después de la caza? Esa mujer… me atrae.
—No. Después de la caza, será mía. 
Ahí la ha dado…

Después de haber cumplido su misión de cazar a un arcángel, Elena sería suya… Quisiera ella o no, fuese ella consciente o no de la atracción que Rafael sentía por ella.

Lo cierto es que esta novela, primera de la serie «Gremio de Cazadores» me ha impactado una barbaridad. La imagen que su autora da del mundo angelical es totalmente innovadora y nada que ver con lo que hasta ahora «pensábamos» que eran esos seres alados.

Olvidaos de las alas blancas, olvidaos de la bondad, olvidaos de todos y cada uno de los arquetipos que nos han hecho tragar durante años y años. Los ángeles/arcángeles que nos ofrece Singh son seres muy parecidos en el fondo a los humanos. Tienen necesidades físicas, sí señoras, ellos poseen un apetito sexual mucho más acuciado que cualquier humano con problemas de ninfomanía. Son seres vengativos, son seres que pueden caer en la crueldad y son seres que pueden pasar al lado oscuro mucho más fácilmente de lo que pudiésemos imaginar.

Los seres alados de Nalini han aterrizado en la tierra, viven entre nosotros, caminan por el mundo (o lo sobrevuelan) siendo los humanos conscientes de que están ahí y, Rafael, no es una excepción.
Rafael es el arcángel encargado de localizar y detener a Uram, un arcángel que ha caído en la sed de sangre, en la crueldad más extrema que un humano puede tener la capacidad siquiera de discernir e imaginar. Uram es la crueldad personificada pero aún no ha cometido el peor pecado que puede cometer un arcángel… Matar a un ángel. 

Aún no ha matado a uno de su especie pero las carnicerías que va dejando atrás son difíciles de olvidar y ahora tiene en su punto de mira a la arcángel que una vez fue su amante. Rafael no puede permitir que eso suceda y para ello recurre a una cazadora, una mujer que no es tan fácil de doblegar.

Si hay una cosa que me ha gustado, y mucho, de esta novela ha sido sin duda alguna el carácter con el que Nalini inviste a su protagonista. Elena es fuerte, tiene una mente clara y analítica pero sobre todo no se deja avasallar por nadie, ni siquiera por un arcángel que tiene en sus manos no solo su vida sino la de toda la humanidad.

Las escenas que ambos comparten están cargadas de sensualidad, de energía cósmica y entre los dos hacen no solo que se generen chispas… se genera todo un cortocircuito.

Hay escenas de la novela para todos los gustos, para deleitarse con ellas y para terminar con un amargo y agrio sabor en la boca… pero una de las que más me han impactado es la de un disparo con una pistola de munición especial cuyos resultados fueron poco menos que increíbles. Obviamente no desvelaré mucho más pues sería restarle intensidad a dicha escena para quienes no se han leído aún la novela; no obstante, creo que las que sí lo han hecho, es decir leerla, saben a qué escena me refiero. ¿La recordáis? A medida que avanzaba en la misma me iba diciendo… «Esto no puede terminar bien».
Pero si hay algo que he descubierto que sabe hacer Singh es resolver lo que parece que no va a ser posible ser resuelto. Esta mujer tiene una capacidad increíblemente avispada para salir de atolladeros argumentales con una nota que supera el sobresaliente. 

La novela me ha parecido original en grado sumo. Su autora nos ha presentado unos protagonistas innovadores, enigmáticos, con fuerte personalidad pero no por ello «perfectos» y creo que ahí reside el éxito de su labor como escritora. No cae en tópicos y sin embargo echa por tierra muchas barreras y tabúes con respecto a esos seres a los que imaginamos perfectos y buenos por naturaleza: los ángeles.

Y para que veáis de primera mano lo que comento… aquí os dejo una de las frases que más me «impactaron» por poner de manifiesto la naturaleza atípica de estos ángeles:
—Si tú te entregas a otro amante, Elena —volvió a hundirse en ella, haciéndola jadear—, lo que le haré a ese hombre será un pesadilla que quedará grabada en los anales de la humanidad.
Ufff, ¡impresiona! ¡No digáis que no…!

Por ello, si queréis probar algo nuevo y excitante no lo dudéis, El ángel caído… ¡es tu novela!

martes, 3 de enero de 2012

Pecados ocultos

Título:
  Pecados ocultos
Título original:
  His sinful secret
Serie:
  Solteros y Truhanes (3)
Autor/a:
  Emma Wildes
Valoración:
  * * * * *
La chica:  Julianne
El chico:  Michael
Editorial:  Plaza & Janés

Sinopsis

Algunos secretos solo pueden compartirse a puerta cerrada. La tercera entrega de la trilogía «Solteros y truhanes».

Desde su infancia, Julianne Sutton sabía que se casaría con el marqués de Longhaven tal como años atrás habían concertado sus respectivas familias. Harry, el amable y divertido heredero del título, se convertiría en su marido y ambos vivirían felices. Sin embargo, con la inesperada muerte de Harry, su hermano hereda no solamente el título, sino también la obligación de casarse la prometida de su hermano.

Tras regresar de la guerra en Francia, Michael se encarga ahora de una peligrosa misión de espionaje que ha de mantener en secreto y está decidido a que su matrimonio no se interponga. Michael es un experto en el arte del engaño pero Julianne, con su inteligencia y dotes de observación, descubrirá quién es su en realidad...

Opinión

Esta novela es la tercera entrega de la serie de Wildes, «Solteros y Truhanes». En esta nueva novela conocemos de primera mano la historia del tercero de sus componentes, Michael Hepburn, un hombre al que un cruel giro del destino le ha arrebatado a su hermano mayor y que le ha traído como consecuencia un título que no esperaba portar y un matrimonio de conveniencia con una mujer que, probablemente, jamás hubiese sido una de sus preferencias como esposa.

Julianne Sutton, la dama en cuestión, ha estado toda su vida enamorada de Harry, el hermano de Michael. El cambio de novio prácticamente en el altar no es que le haya resultado muy agradable pero la joven encara su futuro con ecuanimidad y sabiendo que el amor no va a formar parte de su matrimonio.

Sin embargo, la atracción física que ambos comienzan a sentir va a sentar las bases de uno de esos matrimonios forjados en las ardientes fraguas del infierno.

Pese a lo que pueda parecer, la novela me ha resultado fresca y ágil a la hora de leerla si bien su autora creo que termina la misma de forma algo más que precipitada pues resuelve muchos de sus cabos sueltos en pocas páginas y deja al lector con ganas de saber más acerca de… algo.

He de decir que ambos protagonistas me han gustado por diferentes razones. Si tuviese que destacar algo de Michael creo que sería su alto nivel de responsabilidad para con su familia que le llevan a tomar decisiones que le van a cambiar la vida por completo. Lejos de ser el típico calavera arrogante que a todas nos vuelve, en mayor o menor medida, locas… Michael es como una roca, firme y estable, alguien con quien se puede contar en los momentos difíciles y buena prueba de ello es la relación que mantiene con Antonia. No podemos condenar a la mujer por haber caído rendida a sus pies cuando Michael le prestó todo el apoyo y el cariño que le brindó en una época convulsa de su vida. Creo que todas nosotras habríamos caído con todo el equipo ante alguien así. Alguien desinteresado, fiable y amable.

En cuanto a Julianne… Destacaría su firmeza de carácter, su saber estar, su manera de ver la vida desde un prisma donde el color rosa no existe. Es inteligente, es buena persona, leal, fiel y bonita por ello no es de extrañar que Michael se vaya enamorando de ella poco a poco. Creo que es de los pocos romances que he leído donde ella no sufre un vuelco en el estómago a primera vista del héroe.

La relación de ambos la plantea su autora en un principio como un simple acuerdo; las relaciones físicas, simplemente como eso, físicas sin que en ellas esté implicado el corazón; pero, a medida que ambos se conocen, el deber de traer al mundo un heredero para el condado de Longhaven se convierte en otra cosa. Del deber pasan al respeto y de éste a la más tierna comprensión; solo falta ese pequeño paso para que ambos reconozcan que sus sentimientos van más allá de todo esto y que el amor es el resultado de la convivencia. Las escenas entre los dos son dignas de analizar. La distancia emocional que ambos se ponen como barrera no les impide tener una relación sensual y cargada de cariño. En ese aspecto ambos son francos, honestos y en ningún momento vislumbré ningún tipo de reproche ni que se echaran nada en cara. 

De los tres libros de esta serie que se han publicado, es el que más me ha gustado pese a que sigo encontrando detalles en los que creo que su autora debería haberse explayado más, haberlos desarrollado más lentamente y a los que creo les ha faltado un poco de consistencia. No me voy a parar a desgranarlo porque a lo mejor Wildes lo ha hecho con conocimiento de causa y en vistas de publicar una novela más, la que cuente la historia de dos personajes secundarios que a mí me han atraído tanto como la pareja protagonista. Pero creo que no sería de buen gusto revelar en estas líneas de quienes se trata pues para la que no hayáis leído la novela sería un spoiler de pésimo gusto.

Es el segundo libro de esta autora donde la pareja secundaria capta mi atención y me absorbe de tal manera que no me hubiese importado seguir leyendo sobre ella. No obstante diré que, lejos del cierto aburrimiento que me produjo la anterior, ésta me ha hecho pasar unos momentos inolvidables con la pareja protagonista.
Ninguno de los peligros a los que se había enfrentado en su vida hasta la fecha lo había paralizado tanto. […] 
Todo había sido mucho más fácil.
En aquel momento no podía moverse. Le costaba respirar, y allí estaba, de pie, mudo y petrificado.
Llevaba un tiempo queriendo oírlo, y su deseo acababa de cumplirse. ¿Y ahora qué hacía?